Una contraseña segura ya no alcanza: cómo proteger los accesos de tu empresa
Durante años nos enseñaron que una contraseña debía ser larga, difícil de adivinar y diferente para cada servicio. Todo eso sigue siendo importante, pero hoy ya no resulta suficiente.
Las credenciales pueden quedar expuestas a través de correos falsos, filtraciones de servicios, programas maliciosos o dispositivos sin la protección adecuada. Una vez obtenidas, un atacante puede ingresar a una cuenta corporativa como si fuera su verdadero usuario.
El problema no empieza necesariamente con una falla tecnológica compleja. A veces comienza con una contraseña reutilizada, un correo convincente o una solicitud de acceso aparentemente legítima.

